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Mensaje dirigido a todos los afectados por la enfermedad de Párkinson:

Soy un enfermo de Párkinson de 72 años, jugador de tenis de mesa, y os quiero enseñar qué es «El Paso Manuel Bru».
Espero que os sea útil.

Soy un enfermo de párkinson de 72 años, jugador de tenis de mesa. Descubrí las bondades que tiene este deporte para los que sufrimos párkinson, y en abril del 2.023 actué como promotor de una sección específica, en el Club Tennis Taula Castellgalí, para enfermos de párkinson de cualquier edad (aunque no hubieran jugado nunca) y también para mayores de 60 años aunque no tuvieran párkinson. Esto último fue provocado al comprobar que en varios clubes de tenis de mesa de la zona de Barcelona no aceptaban personas mayores.

A día de hoy, tenemos 40 inscritos en esta sección, la mitad con párkinson, y lo considero todo un éxito. Pero no sólo por la cantidad de inscritos, sino más todavía por las mejoras conseguidas en el estado de salud (y de ánimo) de los participantes, y en plazos de tiempo mejores que los esperados.

Y a partir de ahí empezaron mis investigaciones, primero para adaptar el aprendizaje a personas mayores con escasa movilidad, luego para preparar a los que quieren participar en competiciones, y para estudiar algún tema que pudiera mejorar la calidad de vida y el estado de ánimo de los participantes. Como el caso que describo en este texto.

Descripción detallada

He estado leyendo mucho sobre el párkinson y sus consecuencias, llevo ya más de seis años con la enfermedad. Y hay un tema que me llamaba la atención, los bloqueos o congelación de movimientos. Ir andando y no poder seguir, o al levantarse de la cama no poder dar ni un paso, ni siquiera unos pocos metros para ir al baño. Habiéndolo consultado a personas que lo sufren, me dicen que hay que tomarse la medicación y esperar. Bien, pues yo tenía dudas sobre si esto me pasaría a mí, y cuándo, y las dudas ya se han disipado. En las últimas semanas, la medicación se me ha quedado corta y he notado momentos OFF más frecuentes y, sobre todo, más intensos. O sea, que quieres moverte, pero el cuerpo no funciona. Sobre todo, al levantarme de la cama durante la noche o por la mañana, además de dificultades para dormir. Todo ello me ponía más difícil el día a día, y eso que mi actitud es siempre de optimismo sobre lo que voy a hacer. Consultado el neurólogo, me ha ajustado la medicación a las circunstancias actuales, bien, ya estoy más tranquilo.

Lo bueno de haber pasado estas semanas con bloqueos y congelaciones de movimientos, es que ya puedo hablar en primera persona de lo que es, y, sobre todo, que, tras buscar y experimentar posibles soluciones, he encontrado una que me ha ido muy bien y que quiero compartir. Le he llamado el paso Manuel Bru, porque creo que no existe, no  lo he visto por ningún sitio. De alguna manera tenía que nombrarlo. No se trata de medicamentos, fórmulas milagrosas ni nada parecido. No se toma nada. Y no hace falta esperar, pero claro, como en todos los casos, al despertarse hay que tomar un tiempo de puesta en marcha para que el cuerpo esté en condiciones de poderse mover; no es bueno precipitarse al levantarse.

La descripción detallada es esta:

Necesitamos sólo un bastón, que nos venga bien de medida (su altura que quede a nivel de la muñeca con el brazo estirado hacia abajo), con taco de goma para que no deslice al apoyarse.

Nos ponemos de pie, en nuestro eje vertical, en equilibrio estático (quietos y sin caernos). Un pie al lado del otro, algo separados para tener una buena base de apoyo, y el bastón en la mano derecha (los zurdos en la izquierda) con el taco de goma apoyado en el suelo un palmo por delante de la punta del pie derecho (los zurdos el izquierdo).

Vamos a usar la gravedad, esa que nos hace caer, para darnos velocidad y seguridad al caminar. Mediante un desequilibrio controlado. Cuando damos un paso andando, hablando de andar en general y no sólo de este caso, lo primero que hacemos no es mover una pierna para dar un paso, porque eso nos desequilibra hacia atrás. Lo primero que hacemos es, manteniendo los pies en la misma posición, desequilibrarnos hacia delante, saliendo de nuestra posición de equilibrio vertical y consiguiendo unos grados de inclinación que, mediante la influencia de la gravedad, nos provocará un movimiento de avance el cual será acompañado por el movimiento de pasos para caminar y no caerse. Es un desequilibrio controlado. A mayor inclinación hacia delante, mayor velocidad de arranque y de recorrido. Los que practican el atletismo de velocidad lo saben muy bien, se han de inclinar bastante para ser veloces.

Por eso, la primera parte es el desequilibrio controlado, usamos la fuerza de la gravedad para provocar el avance del cuerpo. La gravedad es la única fuerza que no necesita punto de apoyo, en todas las demás, si no hay apoyo, no hay fuerza. La velocidad de avance será proporcional a los grados de inclinación que inicialmente tomemos, y no conviene partir de una inclinación excesiva que nos obligue a ir forzados, hemos de ser prudentes en eso. Primero hemos de tener los movimientos bien sincronizados y automatizados, que cualquier diferencia con lo esperado la podamos compensar por reflejos.

Bueno, ya tenemos el cuerpo moviéndose por la parte alta, la de la cabeza, hacia delante, y los pies aún no se han movido. Si no hacemos algo, nos caemos. Tenemos que hacer algo con los pies y el bastón, coordinar movimientos para conseguir desplazarnos sin riesgo.

Vamos a por la segunda parte. Una vez nos estamos desequilibrando para avanzar, el pie derecho (o el otro en los zurdos) le da un empujón al bastón, una patadita, un ligero puntapié, para moverlo en la dirección que queramos ir; mediante ese golpe el bastón se levanta del suelo y lo volvemos a colocar en el suelo empujándolo hacia abajo con la mano que lo sujeta y para que quede delante del pie a una distancia equivalente a la longitud de los pasos que queremos dar.

Tan pronto como el bastón vuelve a apoyarse en el suelo, el pie izquierdo se adelanta dando un paso y se ha de poner al nivel del bastón. Y una vez se da el primer paso, se repite el procedimiento (otra vez la patadita al bastón), y para acompasar movimientos es útil notar en la mano las vibraciones que provoca el golpe del pie al bastón, que marcan el momento de empujarlo con la mano hacia abajo recolocándolo en el suelo e inmediatamente el paso de la pierna izquierda hasta el nivel donde ha llegado el bastón.

Todo esto se ha de practicar, y en función de esa práctica se podrá ir más rápido y sin fallos. En los giros cerrados y vueltas de 180º, la cosa se complica y hay que hacerlo a pasitos cortos y despacio. Es conveniente practicar giros completos de 360 º en una superficie reducida.

En este proceso que he descrito, pasa como en el tenis de mesa, que se juega bien después de haber practicado mucho automatizando movimientos. Por eso, recomiendo no hacerlo hasta haber hecho unas cuantas sesiones de prácticas cuando estamos en modo ON, funcionando bien de reflejos y movimientos.

Parece fácil, y será fácil, si se consigue hacer bien la coordinación de movimientos, haciéndolo todo en su momento exacto. Sorprende, y mucho, la velocidad de paso de “antes y después”.

Espero que os sea útil.

Mi correo es manuel@manuelbru.es

Comentarios del autor

SI PUEDES MOVERTE, PUEDES JUGAR A TENIS DE MESA.
SI JUEGAS A TENIS DE MESA, PODRÁS MOVERTE.

La vida es un camino donde nos podemos encontrar dificultades, es como una película de aventuras. Estas aventuras nos las podemos tomar con mayor o menor alegría, y vale la pena ser optimista y de actitud positiva, superando todos los obstáculos que vayan llegando con la satisfacción que da el ser capaz de solucionar lo difícil. Siempre será mejor si vamos bien acompañados.


Seguiremos investigando.

Desde que me propuse aportar mi capacidad de razonamiento abstracto a la búsqueda de nuevos procedimientos para mejorar la calidad de vida de los miembros de nuestro grupo de apoyo PK i +60, lo primero fue preparar un sistema de juego del tenis de mesa adecuado para personas con poca movilidad, creando además un grupo de apoyo para motivar deportivamente a personas que nunca se hubieran imaginado, a su edad y condiciones físicas, ser jugadores de tenis de mesa. Y menos aún, con los resultados obtenidos.

“El paso Manuel Bru”, que así se me ha ocurrido llamarlo tras llegar a este sistema de caminar haciendo muchos ensayos, es muy útil para los afectados por el párkinson cuando llegan a situaciones de bloqueo y congelación de movimientos, algo que sucede según el grado de afectación y del ajuste de la medicación a las condiciones del enfermo. Si la medicación se queda corta, llega un momento en que el cuerpo ya no puede moverse. Por ahora, la solución que tienen es tomar medicamentos y esperar a que actúen, en una espera que puede ser larga y fastidiosa. Eso me ha pasado a mí en estas últimas semanas, la medicación se me había quedado corta, y no conforme con la situación, me he puesto a hacer pruebas, sobre todo al levantarme de la cama por la mañana, cuando no podía dar ni un paso.

En el club ya había visto algunos episodios de congelación de movimientos y sus consecuencias. Pero hubo una cosa que me llamó la atención, estando Félix practicando con el robot. Félix tiene temblores muy intensos y visibles en los brazos, pues bien, en el breve tiempo de espera mientras sale la pelota del robot y llega al otro campo, los temblores en la mano que sujeta la pala eran muy grandes, pero al empezar el recorrido de la pala y hasta el toque con la pelota, no exista ningún temblor, la trayectoria era limpia y bien dibujada, sin ningún movimiento extraño ni temblor. Hasta que retrocedía la pala para dar otro golpe, otra vez con temblores fuertes hasta que la volvía a mover buscando la pelota.

¿Qué quiere decir todo esto? El cerebro estaba en el estadio “temblores fuertes”, y al cambiar a “golpeamos la pelota de tenis de mesa”, no está por los temblores, los ignora, sólo está por hacer bien el movimiento de la pala.

En el caso del paso, yo tenía que buscar algo similar, algo que distrajera al cerebro y lo hiciera salir del estadio “congelación de movimientos” planteando una alternativa más divertida. Pensé que llevar un bastón daría seguridad, y faltaba conseguir la coordinación entre el bastón y el movimiento de piernas, que pretendían permanecer inmóviles. Total, caso difícil, pero no imposible. Se me ocurrió una solución: Recurrir al desequilibrio controlado, algo que ya expliqué en mi libro “Reflexiones sobre la conducción de motos de carretera”, está en Amazon.

Con todos estos ingredientes, ya se puede preparar algo. Sólo falta programar el momento de acción de cada cosa, que debe ser preciso.

El desequilibrio obliga a avanzar y a mover las piernas, porque si no, nos caemos. La patadita al bastón, que se adelanta subiendo un poco y luego baja, tiene algo de divertido y a la vez indica la dirección hacia dónde ir y la distancia de los pasos. Y todo ello, coordinadamente y con los grados de inclinación del desequilibrio que controlan la velocidad de avance, y habiéndolo practicado suficientemente para que se automatice y salga sin pensar… Al cerebro le parece más interesante esta opción que quedarse quieto y aburrido.


Manuel Bru

©Manuel Bru Moya, Castellbell i El Vilar 2024.

Castellbell i El Vilar, a 22 de septiembre de 2024.